Fuente: CIEMATFecha: 12-11-2008
La Clínica Universitaria de Navarra ha presentado los resultados de una intervención pionera en España para evitar que una vena obstruida anteriormente vuelva a repetir este proceso, un problema conocido como restenosis.
Un equipo liderado por el director del Departamento de Cirugía Vascular de este centro, el doctor Gaudencio Espinosa, y el director de Oncología Radioterápica, Rafael Martínez Monge, ha aplicado una técnica conocida como braquiterapia. Se trata de una tecnología de radioterapia que se utiliza principalmente para evitar la multiplicación celular a escala local. Esto se consigue mediante la aplicación de isótopos radiactivos en la zona a través de un dispositivo que permite una gran precisión y hace posible aplicar dosis más altas con menor daño del tejido sano.
Hasta la fecha, el tratamiento más habitual consistía en implantar, a través de un cateterismo un stent (un dispositivo cilíndrico de malla metálica) para abrir este vaso. Pero esta técnica presentaba algunos inconvenientes. Para el doctor Espinosa, uno de ellos es que era preciso llevar un seguimiento frecuente del paciente para evitar una nueva oclusión, algo que puede ocurrir a los seis u ocho meses. Con esta nueva técnica, que se ha practicado en contadas ocasiones en todo el mundo, sigue siendo necesario el empleo del stent, pero las células que se reproducen a su alrededor y se ramifican sobre la malla, generando una nueva obstrucción, se destruyen con el empleo de la braquiterapia, evitando su multiplicación.
La Clínica Universitaria de Navarra ha presentado los resultados de una intervención pionera en España para evitar que una vena obstruida anteriormente vuelva a repetir este proceso, un problema conocido como restenosis.
Un equipo liderado por el director del Departamento de Cirugía Vascular de este centro, el doctor Gaudencio Espinosa, y el director de Oncología Radioterápica, Rafael Martínez Monge, ha aplicado una técnica conocida como braquiterapia. Se trata de una tecnología de radioterapia que se utiliza principalmente para evitar la multiplicación celular a escala local. Esto se consigue mediante la aplicación de isótopos radiactivos en la zona a través de un dispositivo que permite una gran precisión y hace posible aplicar dosis más altas con menor daño del tejido sano.
Hasta la fecha, el tratamiento más habitual consistía en implantar, a través de un cateterismo un stent (un dispositivo cilíndrico de malla metálica) para abrir este vaso. Pero esta técnica presentaba algunos inconvenientes. Para el doctor Espinosa, uno de ellos es que era preciso llevar un seguimiento frecuente del paciente para evitar una nueva oclusión, algo que puede ocurrir a los seis u ocho meses. Con esta nueva técnica, que se ha practicado en contadas ocasiones en todo el mundo, sigue siendo necesario el empleo del stent, pero las células que se reproducen a su alrededor y se ramifican sobre la malla, generando una nueva obstrucción, se destruyen con el empleo de la braquiterapia, evitando su multiplicación.
















































